¿QUÉ ES LA PERMACULTURA?

La agricultura ecológica es la más conocida, pero hay otras corrientes agroecológicas (Agricultura Biodinámica, Permacultura, Agricultura natural…) que tienen los mismos objetivos básicos: desarrollar una agricultura sostenible y respetuosa con el medio ambiente y asegurar a largo la fertilidad del suelo manteniendo la biodiversidad (mantener con vida todo tipo de bacterias, hongos o insectos beneficiosos) aprovechando sus beneficios en cuanto a la conservación de nutrientes y al control natural de plagas y enfermedades.

Fuente: evensi.com

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Bases y técnicas de la Permacultura

Es una agricultura basada en la filosofía natural del japonés Masanobu Fukuoka (1913-2008), e iniciada en 1972 por Bill Mollison y David Holmgren en Tasmania, Australia.

La palabra Permacultura deriva de la contracción de permanent culture -“agricultura permanente” y/o “cultura permanente”-, lo que nos deja entrever su objetivo principal: que las materias primas y los recursos (agua, tierra, materia orgánica, semillas, alimentos…) perduren, permanezcan, para poder cubrir nuestras necesidades futuras. Se trata de cooperar con la naturaleza respetando y aprovechando los ritmos naturales sin luchar contra ellos ni cambiarlos.

La Permacultura combina varias filosofías y prácticas ecológicas con el objetivo de alcanzar esta estabilidad del medio ambiente y de los seres vivos. Para ello utiliza la imitación de los patrones de la naturaleza y la conservación de los recursos naturales, intentando reducir tanto las materias primas y materiales como los productos de desecho procedentes de la agricultura. Más que una forma de hacer agricultura es una forma de vida, quienes la practican viven inmersos en la naturaleza colaborando en su equilibrio y beneficiándose de sus recursos.

Los principios de esta corriente son:

– Las bases de la Agricultura Natural de Fukoka: no utilización de abonos químicos ni compost, no laboreo, no eliminación de malas hierbas, ni utilización de plaguicidas químicos.

– Cada uno de los elementos que forman el sistema agrario debe estar situado en relación a los demás y así cumplir varias funciones. Asimismo, cada función o necesidad básica es soportada por muchos elementos.

– Reproducción de mecanismos naturales que contribuyen al incremento de la materia orgánica y a la estabilidad del ecosistema: capas protectoras vegetales, diversidad (rotaciónasociación de especies), desarrollo de zonas de transición (ecotonos) o reciclado de la materia orgánica.

– Autoabastecimiento energético gracias a una planificación energética eficiente.

– Conseguir una alta diversidad de plantas adaptadas a cada ecosistema concreto mediante la presencia de producciones escalonadas o rotaciones naturales.

Fuente: www.planos-de-casas.net/

Fuente: www.planos-de-casas.net/

Para conseguirlo, la Permacultura se apoya en la integración de múltiples elementos: cultivos, animales, paisaje, construcciones, tecnologías y viviendas, para formar un sistema agrario que se desarrolle y regule prácticamente por sí mismo y que esté en simbiosis con las actividades humanas. Pero esto no es una tarea sencilla, y resulta fundamental una buena planificación para que todos los componentes cumplan sus funciones. Se debe recurrir a técnicas como:

– Integración en un mismo lugar de agricultura, ganadería, acuicultura, silvicultura y pastoreo.
– Selección de especies de plantas y animales según su composición, distribución y organización.
– Planificación espacial y ecológica.
– Zonificación del sistema agrario en función de la intensidad de uso por parte del hombre y de las energías externas (sol, aire, luz…).

Formación y divulgación

Pero la mayoría de estas técnicas y métodos se basan en la experiencia y en la paciencia, y eso es precisamente lo que le suele faltar a cualquier persona que viva en un país desarrollado y quiera iniciarse en este mundo, ya que hace décadas que nuestra cultura y nuestro modo de vida han dejado de estar marcados por los ritmos naturales… Ahora podemos comer naranjas en verano y cerezas en invierno, por ejemplo, sin preguntarnos cómo y dónde se han cultivado esas frutas que llegan a nuestra mesa en una momento tan alejado de su típica “época de cosecha”.

Por todo esto, para un nuevo permacultor resulta esencial que alguien le transmita los conocimientos necesarios. Los permacultores son conscientes y existen infinidad de asociaciones públicas y privadas, agrupaciones, cooperativas y centros de Permacultura en España y en todo el mundo que, mediante cursos, conferencias, publicaciones, iniciativas como las “ecoaldeas”, etc., promueven esta filosofía de vida e instruyen en las técnicas necesarias para un diseño ecológico sostenible.

Incluso al Parlamento Europeo ha llegado la influencia de este modo de hacer agricultura, y en el comunicado “Opciones para una visión y un objetivo Europeos para la biodiversidad más allá del 2010”, la Comisión Europea afirmaba que :

“Se debería explorar y mejorar la promesa de la permacultura como un protector y restaurador efectivo de la biodiversidad”.

En 2012 se puso en marcha un proyecto, englobado dentro del “Programa de acción en el ámbito del aprendizaje permanente”, para apoyar el desarrollo profesional de los profesores de Permacultura. En este proyecto participan más de una decena de organizaciones europeas de Permacultura, como Permakultur Akademie (Alemania), Permaculture Association in Britain (UK) o Cambium (Barcelona, España), que se han unido con el objetivo de “aumentar la profesionalidad de la permacultura en  Europa”.

Permacultura: mucho más que una agricultura “sostenible”

Según afirman los defensores de este tipo de agricultura, la Permacultura no sólo aporta beneficios medioambientales, también sociales y económicos (pues fomenta la economía social y la venta local, sin intermediarios, entre otras cosas). Es beneficiosa para la salud física y mental, pues proporciona alimentos sanos y libres de compuestos químicos y hace que nos rodeemos de un ambiente natural y mucho menos contaminado al que estamos acostumbrados. Además, colabora en la economía familiar y en la educación de la sociedad, ya que contribuye a la autonomía de quienes la practican a la vez que se aprende a vivir de forma saludable y a conocer la naturaleza.

Estos beneficios han sido reconocidos por la Organización de Naciones Unidas, que premió el pasado año a la Asociación para el Desarrollo de la Permacultura en el Noveno Concurso Internacional de Buenas Prácticas.

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8 Comentarios
  1. 6 agosto 2016
    • 8 agosto 2016
  2. 11 junio 2016
    • 15 junio 2016
  3. 17 junio 2015
    • 19 junio 2015
  4. 24 junio 2014
  5. 3 abril 2014

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