CULTIVAR TOMATES EN EL HUERTO ECOLÓGICO

Ya hemos visto en varios artículos de la categoría “Cómo cultivar el huerto” algunos de los aspectos más importantes de la planificación y manejo del huerto ecológico. Ahora vamos a centrarnos en algunas de las plantas más cultivadas para el consumo en nuestro hogar. Empezaremos, con este post, dando más detalles sobre cómo cultivar tomates, que para eso esta hortaliza es una de las más utilizadas en la cocina!Cultivar tomates. Entutorado

Es una solanácea de fruto con una raíz principal corta y una gran “red” de raíces secundarias. Esto debes tenerlo en cuenta para las posibles asociaciones y rotaciones  de cultivos que planifiques en tu huerto. Por ejemplo, el tomate es compatible con: acelga, albahaca, ajo, cebolla, col, escarola, lechuga o puerro; y debes evitar cultivarlo con otras solanáceas como la berenjena, la patata o los pimientos.

Hay muchas variedades de tomates, podéis ver algunas en el post Tomates ecológicos: variedades y trucos para cultivarlos.  

Clima

Aunque la tomatera es una planta perenne, en nuestras latitudes se cultiva como una anual (sembrando, cultivando durante  4-6 meses y eliminando el cultivo cada año), y esto es porque el frío del del invierno no permiten que la planta sobreviva (la temperatura mínima para su desarrollo es 15ºC).  Así que, como podrás imaginar, esta hortaliza necesita bastante sol y calor: se cultiva en primavera y verano y debes situarla en un lugar resguardado y cálido que reciba, al menos, seis horas de sol al día.

Sustrato

El tomate es muy exigente, requiere un suelo rico en humus o materia orgánica, por lo que en invierno es interesante cavar el terreno y enterrar compost, abonos verdes (restos de las tomateras del año anterior, por ejemplo), corteza de pino o estiércol, para ir enriqueciendo el suelo. Si usas recipientes y compras el sustrato deberás buscar uno con alta capacidad de retención de agua y con gran cantidad de materiales orgánico, como turba o corteza de pino.

Conviene que, cuando lo trasplantes, hagas un hoyo en el sustrato y eches compost o estiércol alrededor de las raíces.

Durante el cultivo puedes añadir algo de compost a la tierra o purín mezclado con el agua de riego.

Para favorecer el cuajado del fruto (paso de flor a tomate) y su engorde, hay productos comerciales ecológicos como el CUAJASÁN, y, cuando los frutos empiecen a engordar, puedes abonar con algún fertilizante ecológico rico en potasio.

(Muchas de estas labores ya las hemos visto en el artículo Manejo ecológico de cultivos en “Apadrina un tomate”)

Siembra y plantación

Aunque suelen sembrarse primero en un plantel o semillero y luego trasplantarse, también puedes hacer siembra directa (echa un ojo al artículo Cómo hacer un semillero si no lo tienes del todo claro).

  • Semilleros: sembrar de febrero a abril y colocar los semilleros en un lugar protegido del frío (15-20ºC) y con sol. Trasplantar en el terreno definitivo dos o tres meses después, a principios o mediados de primavera, cuando ya no haya riesgo de heladas. Si los semilleros son muy pequeños puedes hacer trasplantes intermedios.
  • Siembra directa o trasplante: para que cada planta tenga el espacio suficiente para crecer deberán colocarse a unos 45-60 cm (en función del tamaño de la planta, si la variedad da lugar a plantas grandes y de porte arbustivo 60-70 cm). Deja unos 75-100 cm entre las hileras.

Si vas a cultivar tus plantas en recipientes (macetas, jardineras, mesas de cultivo…) bastará con una profundidad de 30 cm, y la separación entre plantas será la misma (unos 40 cm).

Riego

Aunque no tiene unas necesidades de agua demasiado elevadas (ver post Planificar el riego), el riego debe ser uniforme y frecuente, por lo que se recomienda el riego por goteo para que el exceso de humedad no provoque la aparición de hongos.

Labores de cultivo

Aporcado: consiste en amontonar tierra del sustrato en la base del tallo de la planta (haciendo un pequeño montículo o un caballón, si hay una fila de plantas). Así se consigue un mejor desarrollo de las raíces.

– Entutorado con varas y cuerdas o con soportes metálicos en espiral como los de la foto (más cómodos). También puedes dejar que crezca rastrera o que cuelgue hacia abajo si es que tienes los tomates en una mesa de cultivo elevada.

– Desbrotado: corta con la mano, una o dos veces por semana, los brotes laterales que van surgiendo en las axilas de las hojas (para que toda la energía de la planta se concentre en el crecimiento de las ramas con flores y frutos).

Poda / Despunte: según vaya creciendo la tomatera se irán cortando los tallos principales para que la planta emita más ramificaciones y, por lo tanto, más flores y más tomates. Además, así se consigue una planta menos frondosa, por lo que la aireación prevendrá la aparición de hongos.

Despunte de la tomatera. Fuente: Libro "El huerto urbano" (Vallés, 2007)

Despunte de la tomatera. Fuente: Libro “El huerto urbano”(Vallés,2007)

Plagas, enfermedades y otros problemas

– Plagas más comunes: mosca blanca, pulgón, araña roja, trips, orugas (como la Heliotis)  y nematodos formadores de quistes de la patata.

– Enfermedades: hongos típicos del huerto (Mildiu, Oidio y Botritis), virus del mosaico de la patata y moho de las hojas.

(Entérate de cómo combatirlas leyendo los artículos de la categoría “Plagas y enfermedades”)

– Es importante mantener el suelo con una humedad constante, sin grandes diferencias (NO periodos secos/periodos húmedos). Un riego poco uniforme puede afectar al fruto, produciendo su agrietamiento y favoreciendo la aparición de una enfermedad llamada podredumbre apical (que también está relacionada con la utilización de un sustrato demasiado ácido y pobre en Calcio).

Dificultades de polinización de las flores (sobre todo en huertos urbanos, con poca presencia de abejorros y otros insectos que suelen llevar a cabo esta labor). Si esto sucede, muchas flores se secarán sin producir tomates. Puedes colaborar en la polinización pasando un pincel de unas flores a otras, soltando abejorros o instalando una estación polinizadora.

Cosecha y almacenamiento

Como al mes y medio o dos meses del trasplante empezarán a estar listos los primeros tomates, y no dejarán de producirse hasta el final del verano. Ve recolectándolos según se vayan poniendo rojos.

Si al acabar la temporada quedan tomates verdes en las matas, corta las plantas por su base y cuélgalas boca abajo en lugar resguardado hasta que maduren.

Para disfrutar de todo su sabor, consume los tomates maduros nada mas cosecharlos.

Si tienes muchos, siempre podrás hacer mermeladas o tomate frito. También puedes congelarlos, aunque en este caso será mejor que los uses para platos elaborados o salsas, porque, una vez descongelados, habrán perdido su firmeza.

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