CÓMO HACER UN SEMILLERO

El porqué de un semillero

Tras una planificación del huerto adecuada: ubicación, recipientes para plantar, especies a cultivar…, podemos comenzar nosotros mismos el cultivo desde la semilla  (excepto en las especies como el ajo o la patata, que no es necesario porque se reproducen asexualmente a partir de una parte de la planta) o adquirir plántulas de semillas ya germinadas en algún vivero o tienda especializada.

Plantel de pepino en bandeja de 9 unidades. Fuente: www.gardenencasa.es/

Plantel de pepino en bandeja de 9 unidades. Fuente: www.gardenencasa.es/

La segunda opción nos permite probar muchas variedades de hortícolas ya que es fácil encontrar en el mercado numerosas hortalizas y aromáticas que se venden en contenedores. También es más cómoda porque nos evita la fase  donde la planta es más delicada y exigente: la germinación de las semillas.

Pero la adquisición y trasplante de plantas algo crecidas (planteles) también tiene sus desventajas: además de ser más caro comprar las plántulas, puede resultar más difícil la adaptación al terreno definitivo donde crecerá la planta (ésta adaptará mucho mejor al medio si germina y realiza todo su crecimiento en el mismo lugar).

Si optamos por hacer germinar nosotros mismos las semillas, hay dos opciones: siembra directa en el terreno o siembra previa en un semillero.

La realización de un semillero tiene múltiples ventajas:

  • Las condiciones de temperatura y humedad son más controlables por lo que aumenta el porcentaje de germinación (ahorramos semillas).
  • Se reduce el tiempo de cultivo ya que el tiempo de ocupación del recipiente final es menor (y se puede aprovechar mientras ese espacio).
  • La plántula no compite con otras ya que crece en un espacio muy reducido y libre de malas hierbas.
  • Ayuda a la planta a competir con las malas hierbas porque cuando se trasplanta ya está crecida pero las malas hierbas aún no han empezado a germinar.
  • Los cambios bruscos o las temperaturas bajas afectan menos a las semillas germinando en semilleros que directamente en el suelo.

El inconveniente es que las raíces de algunas plantas son más sensibles y pueden sufrir daños en el transplante. Aún así, podemos realizar semilleros con prácticamente todas las hortalizas si ponemos un poco de empeño y cuidado.

Por ejemplo, las cucurbitáceas (calabacín, pepino, sandía…) y las leguminosas (habas, guisantes…) son más delicadas y  deben trasplantarse con cepellón y teniendo cuidado para que no se desmenuce, mientras que otras como la cebolla, la lechuga o las coles soportan muy bien el transplante -incluso a raíz desnuda-  y por eso tradicionalmente se cultivan primero en semilleros. Sólo en algunos casos, como la zanahoria o el rábano, no es recomendable el cultivo previo en semilleros porque el trasplante perjudica la raíz.

Pero la elección está en nuestra mano y también podemos realizar  una siembra directa y ahorrarnos la realización del semillero y el tiempo de transplante, siempre y cuando la hortaliza no tenga unos requerimientos exigentes de temperatura y humedad para su nascencia, como es el caso de la calabaza, la berenjena o el tomate.

Por lo general:

  • Siembra directa: ajo, espinacas, habas, judías, guisantes,maíz, patata, rábano, zanahoria.
  • Siembra en semillero: acelga, apio, berenjena, berza, brócoli, col, coliflor, cebolla, escarola, lechuga, pimiento, puerro, remolacha, tomate.

Preparación del semillero y siembra

– El recipiente:

Podemos comprar un semillero similar a estos:

Bandeja de alveolos

Fuente: www.gardencenterejea.com

O utilizar para crear nuestro semillero recipientes reutilizados como envases de yogur, cartones de huevos, bandejas, fiambreras… Si utilizas este tipo de recipientes no te olvides de hacer unos agujeros en la base para favorecer el drenaje y evitar que se pudra la semilla.

También existen nuevos recipientes de materiales biodegradables que evitan el transplante ya que se plantan también en el terreno junto con la plántula. Es el caso de los semilleros de turba o de los jiffys. . Aquí os dejo un vídeo sobre cómo sembrar las semillas en jiffys).

Semilleros de turba

Semilleros de turba.Fuente: www.cocopot.es

– El sustrato: 

Al igual que en los recipientes de cultivo poner: capa de drenaje en el fondo (arena, bolitas de arcilla…) + sustrato.

Como sustrato podemos emplear el mismo con el que vayamos a rellenar los recipientes de nuestro huerto, aunque conviene tamizarlo -para eliminar las partículas grandes que dificultan la germinación- y añadir materia orgánica (compost, turba…).

También, si aún no tenemos el sustrato que irá luego en los recipientes de cultivo, podemos utilizar cualquier tipo de arena mezclada a partes iguales con materia orgánica, o comprar un sustrato especial para semilleros.

Lo más importante es que el sustrato del semillero mantenga la humedad adecuada, ya que las plantas recién germinadas son muy sensibles a la falta de agua, por lo que debemos incorporarlo húmedo y no dejar que se seque completamente (aunque evitando encharcamientos).

– Cantidad de semillas y profundidad

La profundidad a la que deben enterrarse es aproximadamente el doble de lo que mida la semilla:

Profundidad de siembra en huerto

Profundidad de siembra. Fuente: www.ladespensavede.com

Sembraremos tantas semillas como plantas queramos cultivar en nuestro huerto más dos o tres más porque siempre hay alguna que no germina.

Riego y germinación

Una vez enterrada la semilla y compactado un poco el sustrato, se realizará con mucho cuidado (preferiblemente con pulverizador para que no se hundan las semillas) un riego de plantación, de suma importancia para el adecuado desarrollo de nuestras plantas, y se seguirá regando de este modo para mantener la humedad del semillero.

Si es necesario, y la temperatura baja demasiado por la noche, guardar los semilleros en el interior o resguardados para que la temperatura no afecte negativamente a la germinación.

Una vez que germine la semilla, aproximadamente una semana después (excepto en algunas pocas plantas como el apio y el perejil, que tarda más), poner las plantas en un lugar con mucha luz para que se desarrollen adecuadamente.

Trasplante al terreno definitivo 

Debe realizarse cuando no hay riesgo de heladas y la altura de la planta supera a la del recipiente (unos 8-10 cm).

Después de realizar unos hoyos de plantación en el sustrato, retiraremos con cuidado cada plántula del semillero, las introduciremos en los hoyos, rellenaremos con tierra los huecos y regaremos.

 

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