Cómo cultivar APIO en el huerto

El apio pertenece a la familia de las Umbelíferas y se distinguen dos variedades botánicas: Apium graveolens var. dulce y Apium graveolens var. rapaceum; este último es el apio-nabo. Tiene raíz pivotante, potente y profunda, con raíces secundarias superficiales. Del cuello de la raíz brotan tallos herbáceos que alcanzan de 30 a 80 cm de altura. Las hojas son grandes y brotan en forma de corona; el pecíolo es una penca muy gruesa y carnosa  y es la parte que se consume normalmente. En el segundo año emite el tallo floral, con flores blancas o moradas; el fruto es un aquenio.

chopped green celery on a kitchen wooden board

Emparentado con el perejil y del hinojo, se usa como medicina natural desde tiempos remotos, está considerado como uno de los mejores diuréticos que existen por su alta cantidad de agua, vitaminas, minerales y bioflavonoides. Sabiendo todo esto…¡Me han entrado ganas de cultivarlo!

 

REQUERIMIENTOS EDAFOCLIMÁTICOS DEL APIO

Es un cultivo de clima templado, que al aire libre no soporta los fríos del invierno en las zonas del interior: cuando la planta está en el periodo de desarrollo, si ocurre una disminución fuerte de temperatura durante algunos días, puede dar lugar a que la planta florezca antes de tiempo; este problema se ve disminuido cuando el suelo está acolchado con lámina de plástico.

Las temperaturas dependen de la fase de cultivo:

  • Fase de semillero: entre 17 y 20ºC. Se debe garantizar una temperatura mínima de 13-15ºC para evitar la inducción floral prematura.
  • Fase de campo: durante el primer tercio del cultivo la temperatura ideal está en torno a 16-20ºC. Posteriormente se acomoda a temperaturas inferiores a éstas, pero superiores siempre a 8-10ºC. Temperaturas mínimas frecuentes próximas a 5ºC producen pecíolos quebradizos.

El apio no es amante del sol excesivo y tolera muy bien lugares con sombra, aunque es importante que también tenga algunas horas de luz solar directa para desarrollarse perfectamente.

El apio requiere un suelo profundo, ya que el sistema radicular alcanza gran longitud vertical. El pH debe ser próximo a neutro. Es exigente en boro, por lo que este elemento no debe faltar en el suelo. Soporta mal la salinidad, tanto del suelo como del agua de riego.

EL CULTIVO DE APIO

Variedades de apio

Apio amarillo (Fuente: www.gardencenterejea.com)

Apio amarillo (Fuente: www.gardencenterejea.com)

Las variedades de apio hay que diferenciarlas en dos grandes grupos:

  • Variedades verdes: son variedades rústicas, de fuerte crecimiento vegetativo y más fáciles de cultivar. Necesitan la práctica de blanqueo si se quieren obtener pencas blancas. Entre las más utilizadas destacan: De Elne (raza Isel), Pascal, Repager R. (raza Istar), Florida 683 y Utah-52-70 R.
  • Variedades amarillas: su cultivo resulta más dificultoso. Son más apreciadas en los grandes mercados y no necesitan blanqueo: Celebrity, Golden Spartan, Light, Dore Chemin y Golden Boy son las más comunes.

Preparación del terreno

La preparación del suelo a la hora de sembrar es importante en el cultivo de apio, pues necesita un suelo profundo, por lo que debemos cerciorarnos de que no hay capas compactadas que dificulten el desarrollo de las raíces. Es conveniente realizar surcos y caballones de tamaño grande para la siembra o trasplante.

La Siembra

Existen dos épocas de siembra en función de los dos ciclos productivos (invierno y primavera).

  • Invierno: desde primeros de julio a finales de agosto, efectuando los trasplantes desde últimos de agosto hasta final de octubre.
  • Primavera: obliga a una siembra en semillero durante las primeras semanas de noviembre, por las bajas temperaturas, teniendo lugar los trasplantes durante los meses de enero y febrero.

El trasplante se debe realizar cuando la plántula alcanza los 15 cm de altura y a desarrollado 3 ó 4 hojas verdaderas, con una longitud de pecíolo de unos 10 cm y hoja de 4 a 5 cm, siempre que tenga una adecuado desarrollo de la raíz. Tanto si lo siembras como si plantas plantones, debes dejar una distancia entre plantas o semillas de 30 cm. 

El blanqueo

Como hemos dicho, las variedades verdes necesitan blanquear la penca. El aporcado consiste en tapar, generalmente con tierra, las pencas para que se degrade la clorofila. También puedes amarrarle los tallos y luego taparlos con una bolsa. El momento de realizarlo es cuando el cultivo esté en pleno desarrollo, ya que con esta operación se aumenta la longitud de las pencas y no se perjudica el desarrollo de las mismas.

Blanqueamiento de apio con bolsas negras (Fuente: www.cartilloarnedo.com)

Blanqueamiento de apio con bolsas negras (Fuente: www.cartilloarnedo.com)

 

El riego

El apio será una de las plantas que más riegues en tu huerto ya que necesita humedad constante. Cuando está en sus primeras fases de su desarrollo, el riego debe ser abundante y regular. Siempre debes regar antes de que se seque la tierra. Los riegos deben permitir que el suelo esté en “tempero”, es decir, ni muy mojado ni muy seco, pues no tolera la humedad excesiva.

Otro aspecto a tener en cuenta es que el agua debe ser de calidad, es decir, no salina, puesto que de lo contrario se frena el desarrollo vegetativo, provoca aperturas de la planta y favorece los problemas de “corazón negro”, debido a una deficiente asimilación de calcio.

El abonado

Para obtener una buena producción y de buena calidad, es conveniente que el suelo esté bien estercolado. Si no se aplica estiércol, es necesario aumentar el abono nitrogenado y potásico, especialmente cuando los suelos sean arenosos. En el último mes de desarrollo, antes de la recolección, el nitrógeno debe estar disponible en cantidad suficiente en el suelo. Además, el apio es una planta muy sensible al déficit de boro, azufre y magnesio. El abono foliar aplicado una vez por semana suele dar buenos resultados para los aportes de boro y magnesio y de calcio. Consulta aquí cómo fertilizar de manera ecológica

Plantas de apio (Fuente: www.flordeplanta.com.ar)

Plantas de apio (Fuente: www.flordeplanta.com.ar)

Asociaciones de cultivos

Las lechugas y rábanos, combinan perfectamente con el apio aportándose mutuos beneficios.

La cosecha

La recolección se realizará en torno a los 7-8 meses desde la germinación de las semillas, unos 4 meses desde el trasplante.  Es importante cosechar durante las horas más frescas del día y colocar el apio en cajas lavadas con agua clorada, en lugares sombreados y ventilados. Debe evitarse la exposición al sol: una de las principales características que se asocian con la calidad del apio es la propiedad de crujir, y esto es lo primero que se pierde cuando hay deshidratación.

Ya tenéis las claves para cultivar apio en vuestro huerto urbano, ¿podrás renunciar a su exquisito toque en tus caldos? ¡Hasta la próxima!

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12 Comentarios
  1. 15 octubre 2016
    • 1 noviembre 2016
  2. 17 julio 2015
    • 20 julio 2015
  3. 15 julio 2015
    • 20 julio 2015
  4. 13 julio 2015
    • 20 julio 2015
  5. 13 julio 2015
    • 20 julio 2015
      • 21 julio 2015
      • 23 julio 2015

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